Esta partida se la reparten, en primer lugar, los 1,8 millones de euros destinados a proyectos de investigación cooperativa. Entre los mismos destacan proyectos como Biodabaser, que permite hacer un registro de los efectos adversos de los fármacos biológicos en reumatología.
A su vez, se destinaron 503.000 euros a la partida de becas, 945.000 euros a cursos de formación continuada, y un total de 1,6 millones de euros a congresos y simposios. Con respecto a este último capítulo, desde la SER señalan que resulta relevante que los cursos y simposios no se dirijan exclusivamente a los especialistas médicos, sino también hacia la industria farmacéutica. En este ámbito, destaca el Programa Procade, para capacitación de delegados de la industria farmacéutica.
“Otras actividades de formación se centran en nuestra creencia en la necesidad de las alianzas estratégicas entre el entorno universitario y científico, más ahora con la implantación del Plan Bolonia”, apunta también el director ejecutivo de la SER, Antonio Bañares. Para avanzar en este ámbito ya se han puesto en marcha estrategias de fomento de la presencia de reumatólogos en la docencia universitaria o proyectos, como el máster en Espondiloartritis, que comenzará el próximo curso en colaboración con la Universidad Europea de Madrid y Laboratorios Abbott.
En esta tendencia hacia la vinculación con el mundo empresarial, el director ejecutivo de la SER señaló que “es necesario que organizaciones científicas como la SER, que se encuentran a caballo entre el ámbito público y el privado, se profesionalicen, porque es la única forma de que seamos eficaces y valiosos. Ésta es una premisa que nosotros hemos decidido llevar a la práctica, tal y como indica nuestro plan estratégico, apostando firmemente por las políticas activas de investigación”.
Palabras clave: investigación , congresos , investigación cooperativa , reumatología
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